La propuesta de Expociencia para el centro de Interpretación pretendía potenciar y valorar la importancia del Parque Arqueológico del Arte Rupestre de Campo Lameiro, revalorizando indirectamente los tres otros parques arqueológicos de la Red Gallega del Patrimonio Arqueológico (Parques Arqueológicos del Megalitismo en A Coruña, de la Cultura Castreña en Ourense y del Mundo Romano en Lugo).
El comienzo de la visita al Centro se compone de un espacio de recepción para que el visitante pueda hacerse una idea tanto de los contenidos que alberga el Centro como de la ubicación de los mismos. De ahí se accede al área “Corazón de Red” y el área “Signos y símbolos en el tiempo” predefinidos por la organización arquitectónica del edificio. El resto de las áreas temáticas se distribuye a lo largo de las dos salas de exposición permanente. Tres de ellas: “Piedras que hablan”, “Hace 4000 años” y “Recuperar el sentido de los petroglifos” se articulan mediante grandes volúmenes que albergan un espacio en su interior y generan otro a su alrededor, definido por sus propias paredes, las del propio edificio y las del resto de volúmenes.
Cada volumen formaba un cuerpo autónomo, tanto a nivel de contenido como a nivel formal. En el interior de los volúmenes, se dispusieron los contenidos de naturaleza más vivencial (audiovisuales, espectáculos escenográficos), y en el exterior los contenidos de carácter gráfico o textual (imágenes, gráficos, textos, objetos). De este modo, el recorrido expositivo alternaba entre el espacio global de las salas y los interiores de las rocas.
El espacio expositivo se completaba por un bosque de postes con el fin de separar la rampa del resto de la sala y correspondía con el ámbito “Escenarios: arte en el paisaje”. La profunda vinculación de los petroglifos con el paisaje se hace patente a nivel arquitectónico mediante la introducción del bosque de postes, en alusión al bosque como elemento primigenio del paisaje previo a su apropiación por parte del ser humano. Una pieza cóncava serviría de soporte expositivo al espacio “Más de un siglo estudiando petroglifos”.
Se consideró fundamental incorporar la iluminación natural de los lucernarios al espacio expositivo, como iluminación ambiental, aportando a la atmósfera la cualidad cambiante de la luz solar.