La Diputación de Guadalajara convocó un concurso que consistía, principalmente, en dos actuaciones. Por un lado la adecuación del castillo de Torija, que tras una profunda rehabilitación, tenía que convertirse en Centro de Recepción de Visitantes para que funcionase como cabecera de las oficinas de turismo de la provincia. Y, por otra parte, la realización de un Plan Director destinado a dinamizar turísticamente la región.

Para el castillo, del que sólo se pedía la ejecución de la planta de acceso, se planteó como recurso principal un gran mapa a suelo de la provincia, retroiluminado y transitable, a través del cual el visitante podía ir recabando información a diferentes niveles. Además se puso especial hincapié en el desarrollo y diseño de la tienda, al considerarla elemento fundamental para el correcto funcionamiento del centro.

La metodología planteada para el Plan Director consistía en un profundo análisis de la provincia que llevase a concretar los puntos débiles y los puntos fuertes y cómo ésta era percibida por el turista. A partir de ahí se realizaba un estudio de la actual oferta y de la imagen de marca de Guadalajara, proponiendo toda una serie de alternativas que se iban implementando en el tiempo. Además, se presentó una detallada imagen corporativa realizada por el diseñador e ilustrador Óscar Mariné, con una marca basada en una construcción tipográfica contundente a la que se le unía un claim: “La buena tierra”.

Centro de Recepción de Visitantes de la provincia de Guadalajara. Torija, Guadalajara.